IPIALES
3 min read
29

CRONICA NSI IPIALES

marzo 22, 2024
0
CRONICA NSI IPIALES
Compartir

DESTINOS OPUESTOS

Ayer 21 de marzo,  la temperatura promediaba en los 20 grados  centígrados, era casi medio día, yo  iba en mi carro  por la calle 13, entre  carrera 5 y 6  misma que hoy está  congestionada y ocupada por vendedores y vendedoras ambulantes, que esperan a que el parque la Pola sea abierto  para seguir en su negocio, vendiendo dulces,  empanadas, arepas y  chucherías para ganarse la vida.

El semáforo había cambiado de verde a rojo unas cuatro veces, haciendo el promedio de tiempo unos   cuatro minutos pero ese tiempo en una calle pública con el pito de los carros  presionando, se hace abrumador, ¿Qué son cuatro minutos?, ¡nada! pero en la espera de un semáforo son eternos.

Yo tenía sofoco y mi ventana estaba abierta,  en mis elucubraciones que se vienen por instantes a ráfagas pensé en la tristeza de la vida, eché un vistazo y miré hacia atrás por el retrovisor y  alcancé  mirar  vendedores ambulantes, trabajadoras sexuales y  una fila que   se juntaba como riachuelo a su rio principal por la carrera 5, no tenía oportunidad de retroceder, miré al frente y en ese mismo instante, ella estaba ahí, con su mano derecha extendida, una camioneta de alta gama blanca estaba frente a mi, vidrios alzados  y en su interior una mujer, con gafas oscuras me miraba por el retrovisor como pidiendo ayuda. El  semáforo cambió a verde otra vez, pero nadie se movió, solo la chica  desgarbada, flaca y  con su piel tatuada, parecía que hacia días no se daba un baño,  seguía golpeando tímidamente la ventana del carro de la mujer.  Yo simplemente miraba , no se me ocurría nada,  de repente  su ventana izquierda descendió y se abrió unos cinco centímetros y pude ver como  esta mujer sacaba una moneda de 500 pesos sostenida con sus dedos índice y meñique y se la entregaba tratando de no tocarla. La chica que en su mano izquierda llevaba una botella de bóxer que aspiraba  pacientemente, agradeció el gesto con una venia y con el gesto de ¡Lo logré!.

La chica  hizo sus letanías de agradecimiento en voz baja, guardó la moneda en el bolsillo de su pantalón y se marchó con la mirada perdida en  medio de los carros que  no dejaban de pitar. Por fin el semáforo cambió a verde y  los protagonistas como la vida misma  tomaron destinos  opuestos.  ¿Y yo?, pues ¡nada! yo sigo mirando la vida.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts